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Home » Anti Money Laundering » Investigar estado civil en Estados Unidos
Si está a punto de casarse, de mudarse de país o de comprometer su patrimonio con alguien, tiene derecho a saber si esa persona está legalmente libre. Buscamos en los registros públicos de matrimonios y divorcios y le entregamos lo que consta, por escrito.
Una búsqueda de estado civil es la consulta de los registros públicos donde se inscriben los matrimonios y los divorcios, con el fin de comprobar documentalmente si una persona figura casada, divorciada o sin registro en las jurisdicciones consultadas.
Es un trabajo documental. Se consulta lo que está inscrito y se informa de lo que aparece, con el mismo método con el que verificamos contrapartes corporativas: fuente, fecha y alcance declarado.
No hacemos seguimientos, no observamos a nadie y no accedemos a comunicaciones privadas. Tampoco contactamos con la persona sobre la que usted pregunta. La discreción no es un extra: es la condición del encargo.
Se consulta lo que la administración inscribe y publica, no información privada de la persona.
La búsqueda es documental. Nadie va a saber que usted preguntó.
Le queda un documento con qué se consultó, dónde, cuándo y qué apareció.
No hay nada extraño en querer comprobarlo. Verificar antes de comprometerse es exactamente lo que hacemos a diario con empresas.
Siempre hay una explicación: los papeles están en otro estado, el abogado los tiene, se perdieron en la mudanza.
En Estados Unidos no hay un registro único. Sin saber por dónde empezar, buscar por su cuenta es dar palos de ciego.
Casarse con alguien que ya está casado no produce un matrimonio válido. El problema no llega el día de la boda: llega después.
Se deja un trabajo, una casa y una red de apoyo. La decisión merece descansar sobre algo más que una promesa.
El miedo a desconfiar en voz alta hace que muchas personas prefieran no saber. Preguntar en privado evita esa conversación.
Cuando la duda aparece después del dinero, lo primero es recuperar información verificable.
Cada duda de arriba tiene enfrente una parte concreta del trabajo.
Partimos de dónde ha vivido y trabajado la persona para decidir qué estados y condados tiene sentido consultar.
Índices estatales cuando existen, y oficinas del secretario judicial del condado cuando el registro es local.
Con el alcance de la búsqueda, las jurisdicciones consultadas, las fechas y lo que apareció en cada una.
No contactamos a la persona, no pedimos referencias a terceros y no dejamos rastro del encargo.
Un divorcio inscrito, una sentencia pendiente o un registro que no aparece no significan lo mismo.
Si necesita el certificado para un trámite fuera de Estados Unidos, gestionamos también su apostilla.
En Estados Unidos no existe un registro nacional de matrimonios ni de divorcios. No hay una ventanilla federal donde teclear un nombre y obtener el estado civil de una persona. Quien le ofrezca eso, le está vendiendo algo que no existe.
Los matrimonios se inscriben en el condado donde se emitió la licencia matrimonial, normalmente ante el secretario del tribunal de circuito. Los divorcios quedan en el tribunal del condado donde se tramitó la disolución.
Algunos estados mantienen además un índice estatal que agrupa esos registros. Florida es uno de ellos: su oficina estatal de estadísticas vitales conserva índice de matrimonios y disoluciones inscritos desde el 6 de junio de 1927.
Consecuencia práctica: la calidad de la búsqueda depende de acertar la geografía. Por eso lo primero que le preguntamos es dónde ha vivido esa persona.
Cuantos más datos, más precisa es la búsqueda. Con poco también se puede empezar: se lo diremos con franqueza si la información no da para un resultado fiable.
Preferimos decírselo ahora y no en el informe. Estos son los límites reales del trabajo.
Solo acredita que no hay registro en las jurisdicciones consultadas. Un matrimonio celebrado en otro estado, o en otro país, queda fuera del alcance de esa búsqueda.
Si la persona se casó en su país de origen, ese registro está allí. Podemos orientarle sobre cómo pedirlo, pero no aparece en un índice estadounidense.
Varios estados publican el índice pero reservan la copia certificada a las partes implicadas. En esos casos se obtiene la constancia, no el documento completo.
Entre que un tribunal dicta y el índice lo refleja pasa un tiempo. Lo indicamos en el informe cuando es relevante.
Esta franqueza es deliberada. Un informe que promete certeza absoluta sobre el estado civil de una persona en todo el territorio estadounidense está prometiendo algo que el sistema de registros no permite dar.
Una parte de quienes nos escriben no dudan del estado civil por casualidad: hay un patrón detrás. Estas son las señales que se repiten.
Declaraciones intensas y planes de matrimonio en semanas. La prisa emocional es la herramienta, no el sentimiento.
Siempre surge un impedimento: un trabajo en el extranjero, una misión, un problema de conexión.
Coincide demasiado con lo que usted publicó: su fe, su profesión, su pérdida reciente, su afición.
Un accidente, una aduana, un pago bloqueado. La primera petición suele ser modesta y la siguiente, mayor.
Además de una pérdida económica, esto puede convertirle en intermediario de fondos de origen ilícito sin que usted lo sepa.
No hay familia, ni amigos, ni empleador verificable. Todo lo que usted sabe de esa persona se lo ha contado ella.
Si reconoce varias de estas señales, comprobar el estado civil es solo el primer paso. En ese caso conviene revisar también la identidad de la persona y su rastro documental, que es un trabajo de verificación más amplio.
Nos cuenta su situación por WhatsApp o en videollamada. Solo escuchamos y preguntamos lo necesario para acotar la búsqueda.
Qué estados y condados tiene sentido consultar según dónde ha vivido la persona. Le decimos qué cubre y qué queda fuera.
Índices estatales y oficinas judiciales de condado, cada consulta anotada con su fecha.
Qué se consultó, dónde, cuándo y qué apareció. Sin adornos y sin conclusiones que los documentos no sostengan.
En una llamada, con calma. Un registro que no aparece no significa lo mismo que un divorcio inscrito.
Copia del acta o de la sentencia cuando es accesible, y su apostilla si tiene que usarla fuera de Estados Unidos.
Acceso restringido al encargo, sin comentarlo con terceros y sin contactar en ningún momento con la persona consultada.
175 SW 7th Street, Suite 1905. Una dirección física verificable, no un formulario anónimo.
Fuente, fecha y alcance declarado. Es el estándar con el que verificamos contrapartes corporativas, aplicado a su caso.
Los documentos vienen en inglés y con terminología judicial. Le traducimos qué dice cada uno y qué no dice.
Consultando los registros donde se inscriben los matrimonios, que en Estados Unidos son estatales y de condado, no federales. Los matrimonios se inscriben en el condado donde se emitió la licencia matrimonial, y algunos estados mantienen además un índice estatal que los agrupa.
No. No hay una base de datos federal de matrimonios ni de divorcios. Por eso cualquier búsqueda debe acotarse a estados y condados concretos, y por eso el primer dato que necesitamos es dónde ha vivido la persona.
Los registros de matrimonio y divorcio son, con carácter general, registros públicos en Estados Unidos. Nuestro trabajo se limita a consultarlos. No accedemos a comunicaciones privadas, no realizamos seguimientos y no obtenemos información reservada.
No. La búsqueda es documental y se hace sobre registros. No contactamos con la persona, no pedimos referencias a su entorno y no dejamos constancia del encargo ante terceros.
Significa que no consta nada en las jurisdicciones consultadas, y eso es lo que dirá el informe. No equivale a un certificado de soltería: un matrimonio celebrado en otro estado o en otro país no aparecería en esa búsqueda.
No de forma simultánea ni con la misma profundidad, porque cada estado tiene su propio sistema y su propio nivel de acceso. Lo que hacemos es priorizar las jurisdicciones con sentido según la trayectoria de la persona, y decirle con claridad cuáles quedaron fuera.
Nombre completo tal y como lo usa en Estados Unidos, fecha de nacimiento aunque sea aproximada, y los estados o ciudades donde ha vivido o trabajado. Cualquier nombre anterior o variante también ayuda.
Ese registro está en el país donde se celebró el matrimonio y no consta en los índices estadounidenses. Podemos orientarle sobre cómo solicitarlo allí, pero es una gestión distinta.
Sí, si la disolución se tramitó en Estados Unidos: se busca en el tribunal del condado donde se dictó. Pregúntele en qué estado fue, porque es el dato que más acorta la búsqueda. Una respuesta vaga a esa pregunta concreta ya es información.
Cuando el documento es de acceso público, sí. Varios estados publican el índice pero reservan la copia certificada a las partes implicadas; en esos casos se obtiene la constancia registral, no el documento completo. Se lo advertimos antes de empezar.
Para que un documento estadounidense surta efecto ante autoridades de otro país normalmente necesita apostilla. Podemos gestionarla junto con la obtención del documento.
No. Nuestro trabajo es exclusivamente documental, sobre registros públicos. No realizamos vigilancia, seguimientos ni acceso a comunicaciones privadas de ninguna clase.
Escríbanos por WhatsApp y le decimos con franqueza qué se puede comprobar en su situación y qué no. Sin compromiso y sin que nadie más lo sepa.
o llámanos al +1 305 647 3000 · Lunes a viernes
175 SW 7th St, Suite 1905 · Miami, Florida 33130
Si la duda es sobre una sociedad y no sobre una persona.
Verificación de identidad y antecedentes en el ámbito corporativo.
El nivel estándar de verificación de una contraparte.
Cuando hace falta ir más lejos: sanciones, PEP y origen de fondos.